DIA NACIONAL DEL ARQUITECTO

Con fundamento en los artículos 67 numeral 1 inciso b) de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos; 58 y 60 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, se somete somete a la consideración de esta soberanía una Proposición con Punto de Acuerdo con base en las siguientes:

CONSIDERACIONES
 El hombre desde que es tal, tuvo que operar sobre la naturaleza a fin de adecuarla para poder vivir en ella. Primeramente para lograr seguridad, protección del frío, del calor, de los vientos, de las lluvias; pero inmediatamente, los gestos y símbolos de su espiritualidad se manifestaron.
 Cuando logró que estos lugares creados por él poseyeran perfección, alcanzó la Arquitectura. El arquitecto es quien imagina y proyecta estos espacios y quien procura que se construyan de acuerdo a lo que fue pensado.
 El arquitecto es, pues, un profesional que conjuga la ciencia y el arte para generar espacios habitables, cómodos, estéticos. Todo ello, combinando materiales, formas, texturas, colores.
 Los espacios habitables que construye buscan siempre un una relación armónica entre el hombre y su entorno. Por ello, transformar la naturaleza no es entonces degradarla, sino integrar los asentamientos humanos de tal manera que se conviva con el hábitat circundante.
 Los grandes urbanistas saben no hay ciudades con futuro si atentamos contra el entorno, contra nuestro ecosistema; si no mantenemos la sustentabilidad de los recursos naturales.
 No hay duda pues, que la valía del arquitecto reside en su capacidad para proyectar las necesidades habitacionales de las generaciones futuras. Tampoco la hay de que, a lo largo de la historia, sus obras son una de las más grandes aportaciones al arte y la cultura de la humanidad.
 No es una coincidencia que desde los grandes sistemas filosóficos griegos a las construcciones contemporáneas, filosofía y arquitectura hayan estado mucho más ligadas que de lo que las actuales divisiones académicas reflejan.
 Sin duda, la historia del pensamiento occidental muestra una preocupación constante de los filósofos por lo arquitectónico. Centrándonos en casos conocidos, Platón y Aristóteles describieron sendas ciudades ideales; Isidoro de Sevilla dedicó parte de sus Etimologías a definiciones de arquitectura; Campanella, Descartes, Leibniz, Berkeley, entre otros pensadores modernos, reflexionaron sobre el sentido y cualidades de la disciplina; Hegel escribió un tratado de estética que inicia la visión espacialista de la arquitectura; Adorno, Benjamín, Bollnow y en los últimos años postmodernos como Derrida, Deleuze y Virilo han tenido y tienen en la ciudad y su arquitectura un asiduo objeto de atención.
 El ser humano es el fundamento del hacer arquitectónico, porque "el hombre, que debe crear un orden arquitectónico para establecer y entender el mundo, se ordena, a su vez, en ello". Así, lo que cuenta por encima de todo en las ciudades, más que la relación del hombre con su arquitectura, es la relación del hombre con el hombre.
 La arquitectura, fruto de las transformaciones económicas, sociales y sicológicas de los grupos humanos, expresa su devenir histórico, su idiosincrasia, sus valores, sus creencias, sus anhelos, sus formas de ver la vida.
 En lo que respecta a la arquitectura mexicana, no cabe duda que se ha ganado un merecido lugar en la arquitectura mundial por su estilo singular, con formas y diseños que retoman elementos de las culturas mesoamericanas, con atmósferas únicas, acaso con una sensibilidad que recuerda a nuestros artistas populares.
 Nombres como Luis Barragán, Pedro Ramírez Vázquez, Abraham Zabludowsky y Teodoro González de León, son sólo algunos de los arquitectos que más prestigio han dado a México en todo el mundo por su excepcional obra. En reconocimiento a ella, han sido invitados a realizar proyectos arquitectónicos en varios países.
 La arquitectura mexicana ha sido, pues, una de nuestras grandes riquezas culturales. A nivel internacional, la arquitectura ha significado una de las expresiones más valiosas de las distintas civilizaciones.
 Hay que resaltar que en un homenaje a esta disciplina de las bellas artes, la UNESCO ha tenido a bien en declarar en el 1er lunes de cada octubre el “Día Mundial de la Arquitectura y el Habitat”.
 En este sentido, y como un mínimo reconocimiento a su valiosa aportación, creemos que también es conveniente declarar un día -el 1° de octubre- en homenaje al arquitecto, como aquel profesional que diseña y proyecta los espacios y formas construibles, con un sentido estético, económico y funcional; al artista que conjuga los elementos humanos y físicos para la edificación de las estructuras espaciales que diseñó. 
Por lo antes expuesto, me permito someter a la consideración del Senado de la República, el siguiente:

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO.- El Senado de la República exhorta al titular del Ejecutivo Federal, para que en el ámbito de su competencia declare el 1° de octubre como “Día Nacional del Arquitecto”.

Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República a los veintitrés días del mes septiembre de 2003.